Cómo convertir una red de agua en una red inteligente: detección automática de fugas, fraudes y agua no registrada

Cómo convertir una red de agua en una red inteligente: detección automática de fugas, fraudes y agua no registrada

Toda red de distribución de agua pierde agua.

La diferencia entre una red eficiente y otra que genera costes innecesarios no es que existan fugas o averías, sino el tiempo que se tarda en detectarlas.

Mientras una fuga permanece oculta, se pierde agua, aumenta el consumo energético de bombeo, aparecen reclamaciones y la reparación suele ser mucho más costosa.

Pero las fugas no son el único problema. En muchas redes también existen consumos no registrados, fraudes, contadores averiados o elementos hidráulicos que dejan de funcionar correctamente sin que nadie lo detecte hasta semanas o meses después.

La buena noticia es que hoy es posible conocer el estado de una red prácticamente en tiempo real.

El concepto: sectorizar la red

Una de las técnicas más eficaces para controlar una red consiste en dividirla en sectores hidráulicos.

En lugar de conocer únicamente el agua que sale del depósito principal, se instala instrumentación en distintos puntos del ramal para obtener información independiente de cada tramo.

En uno de nuestros últimos proyectos aplicamos esta filosofía sobre un ramal que abastece a 132 usuarios.

El ramal se dividió en siete sectores monitorizados.

En cada uno de ellos medimos continuamente:

  • Caudal de entrada.
  • Presión de entrada.
  • Presión de salida.

Además, todos los usuarios disponen de telelectura de su contador, por lo que conocemos el consumo individual sin necesidad de desplazamientos.

El balance hidráulico inteligente

Una vez disponemos de toda esta información, el sistema realiza automáticamente un balance hidráulico de cada sector.

La lógica es sencilla:

Agua que entra en un sector − Agua que continúa hacia el siguiente sector = Agua consumida por los usuarios de ese sector

En una red perfectamente estanca, ambas cantidades deberían coincidir.

Cuando aparece una diferencia significativa, sabemos inmediatamente que algo está ocurriendo.

Las causas más habituales son:

  • Una fuga.
  • Una acometida fraudulenta.
  • Un contador averiado o descalibrado.
  • Una derivación no registrada.

Este concepto se conoce en el sector como Agua No Registrada (ANR) o Non-Revenue Water (NRW): agua que se produce y circula por la red, pero que finalmente no llega a facturarse.

Reducir ese porcentaje supone uno de los mayores ahorros económicos para cualquier gestor de una red de distribución.

Localizar el problema sin recorrer kilómetros de tubería

La gran ventaja de trabajar por sectores es que la búsqueda deja de hacerse sobre toda la red.

Si el sistema detecta una anomalía, ya sabemos en qué tramo se encuentra.

El personal únicamente necesita inspeccionar ese sector concreto.

Cuanto mayor sea el número de sectores monitorizados, menor será la longitud de tubería que habrá que revisar y más rápida será la localización del problema.

No eliminamos la inspección visual cuando es necesaria, pero conseguimos que sea mucho más rápida y eficaz.

La presión también aporta información

El caudal no cuenta toda la historia.

La presión es uno de los mejores indicadores del estado de salud de una red.

Una caída brusca puede indicar una rotura.

Una presión excesiva puede revelar una avería en una válvula reductora.

Una pérdida progresiva de presión puede ser el síntoma de una fuga que todavía no es visible.

Además, muchas instalaciones incorporan ventosas, válvulas reductoras, derivaciones y otros elementos cuyo comportamiento puede supervisarse simplemente analizando la evolución de la presión.

En muchas ocasiones, la presión avisa del problema incluso antes de que aparezcan daños visibles.

De los datos a las decisiones

Cuando toda la información se analiza conjuntamente, la red comienza a "hablar".

El sistema puede detectar situaciones como:

Lo que detecta el sistemaPosible causa
Más agua de la esperada en un sectorFuga o derivación
Agua suministrada que no coincide con la suma de consumosFraude o contador averiado
Descenso brusco de presiónRotura o fuga importante
Presión superior a la previstaAvería en una válvula reductora
Consumo continuo durante la madrugadaFuga oculta o consumo anómalo
Incremento gradual de pérdidas durante semanasDeterioro progresivo de la red

La diferencia es importante: ya no esperamos a que aparezca un problema para buscarlo, sino que los datos permiten detectarlo cuando todavía es pequeño.

Telelectura y facturación automática

Toda esta información se obtiene aprovechando la misma infraestructura que permite realizar la telelectura automática de los contadores.

Cada consumo registrado queda disponible para la plataforma de gestión, eliminando la necesidad de realizar lecturas presenciales.

Esto permite:

  • Automatizar la facturación mensual.
  • Disponer de históricos completos de consumo.
  • Detectar consumos anómalos de cada abonado.
  • Resolver incidencias con datos objetivos.
  • Reducir desplazamientos y costes de explotación.

La telelectura deja de ser únicamente una herramienta administrativa para convertirse en una pieza fundamental de la gestión hidráulica.

La tecnología detrás de la solución

En este proyecto utilizamos dos de nuestros equipos:

  • Nodo1084, encargado de monitorizar caudales, presiones y otros sensores distribuidos por la red.
  • Conta2, que permite realizar la telelectura de contadores existentes sin necesidad de sustituirlos.

La combinación de ambos equipos proporciona una visión completa de la red: sabemos cuánta agua circula, dónde circula, qué presión existe en cada punto y cuánto consume cada usuario.

Mucho más que fertirrigación

Aunque estas soluciones nacieron para aplicaciones agrícolas y de fertirrigación, su capacidad para adquirir datos, comunicarlos y analizarlos las convierte en una herramienta muy potente para comunidades de regantes, de usuarios de agua, urbanizaciones, abastecimientos municipales y cualquier red de distribución de agua.

Nuestro objetivo no es únicamente leer contadores.

Es ayudar a que cada litro de agua tenga un destino conocido.

Porque una red inteligente no es la que instala más sensores.

Es la que convierte esos datos en decisiones que reducen pérdidas, mejoran el mantenimiento y simplifican el trabajo diario de quienes gestionan el agua.